Marjane Satrapi nació en Rasht (Irán), en 1969. Entonces, el país no era todavía la teocracia islámica represora que es hoy. Fue diez años después cuando la revolución islámica del 79 terminó con la vida que la niña había conocido hasta ese momento. Como su familia era de clase media-alta, culta e ideas modernas, la pequeña Marji recibió una educación laica, bilingüe y mixta en el Liceo Francés de Teherán. Así hasta que el ayatolá Jomeini dio al traste con la libertad, impuso la sharía, mutiló el papel de la mujer y prohibió toda ideología contraria al islam radical. La instauración de la República Islámica no fue un desenlace inmediato ni monolítico, sino el resultado de un proceso de consolidación de poder en el que las facciones clericales desplazaron progresivamente a otros actores revolucionarios.
Tras el golpe de Estado contra la dinastía Pahlaví —autoritaria, apoyada por potencias occidentales y sostenida por la policía secreta SAVAK—, el país se convierte en una república islámica, cuyo líder asume y controla todos los poderes estatales, incluido el religioso y el judicial. La guerra contra Irak contribuye a consolidar el régimen autoritario y de anulación intelectual impuesto por los ayatolás y sus guardianes.
Infancia y adolescencia: entre Irán y Europa
Claro, la niña Marjane no comprendía los motivos de un cambio tan radical de su vida. No entendía por qué tenía que taparse la cabeza, por qué ya no había niños en su aula, por qué tuvo que abandonar el Liceo y cantar o leer era un problema. Según fue creciendo y asimilando el nuevo sistema impuesto, también se dio cuenta de que no encajaba ni estaba dispuesta a obedecer. A pesar del control implacable de la policía de la moral, ella seguía vistiendo vaqueros y zapatillas deportivas y escuchando la música occidental que compraba en el mercado negro. Tampoco renunció a la literatura. Total, que la familia vivía bajo la lupa permanente de las autoridades del régimen.
Ante la rebeldía de la ya adolescente Marjane en un ambiente cada vez más restrictivo, los padres deciden enviarla a Europa para evitar represalias y completar su educación en un ambiente más libre. En 1984, se traslada a Viena. Encontrarse golpe frente a un mundo desconocido (el occidental) tampoco fue una experiencia sencilla para ella. No hablaba alemán, desconocía los prejuicios que los iraníes despertaban en Occidente; no encontraba la manera de integrarse sin abandonar su identidad. Y era muy joven. Sufrió una crisis personal muy profunda —casi le cuesta la vida—. Entonces, regresó a Irán. Sentirse de nuevo en casa no mejoró su estado de ánimo ni suavizó sus contradicciones identitarias.
“Pensaba que si volvía a Irán todo iría mejor. Que olvidaría los tiempos pasados… Pero mi pasado me perseguía. Mis secretos me pesaban demasiado”.
Recuperó cierta estabilidad al matricularse en Bellas Artes en la Universidad de Teherán. Allí participó en algunos proyectos reivindicativos de la igualdad. Instalarse en París la ayudó a tomar distancia respecto a lo sucedido. Era 1994.
Mucho más que un cómic
Marjane Satrapi se introdujo en el mundo del cómic gracias al dibujante y guionista David B., quien la animó a narrar su infancia en Irán en una novela gráfica. Aunque pensaba que el formato iba a tener apenas repercusión, se puso a dibujar. En ese momento, tras algunas pinceladas sobre los últimos días del sah y el inicio de la revolución islámica, nace Persépolis, la tetralogía gráfica que ha dado la vuelta al mundo y que Reservoir Books editó en 2020 en un volumen único.
La saga Persépolis comenzó a publicarse en el 2000. El primer volumen recibe ese mismo año el premio Coup de coeur al mejor autor revelación del Festival de Angoulême. Un año después, el volumen dos recibe, también en Angoulême, el Premio al Mejor Guion. Los tomos tercero y cuarto alcanzan un éxito monumental. Tanto, que la novela gráfica fue adaptada al cine animado por la propia autora y el dibujante de cómics Vincent Paronnaud. En el Festival de Cannes de 2007, el Gran Premio del Jurado y toda la furia de los responsables culturales iraníes que la calificaron de hereje. La obra no es solo un cómic, sino un testimonio histórico fundamental narrado con la sencillez de un niño y la agudeza de un adulto.
Humor, austeridad y rigor son los pilares sobre los que Satrapi construye esta inmensa autobiografía ilustrada. La autora repasa con precisión los acontecimientos de la revolución islámica, las consecuencias, el régimen posterior, su experiencia personal con respecto a la supresión de la libertad, el uso del velo y la guerra. Pero la obra es también un análisis del exilio, del choque de culturas tan antagónicas como la oriental y la occidental, el desconocimiento, la pérdida, el silencio.
«Mi propósito era contar la historia de Irán a través de mi propia historia, con mi nombre, para no parecer una socióloga o una historiadora. Solo soy una persona que nació en un tiempo y lugar concreto y fue testigo de algo».
A lo largo de la historia, Satrapi recorre las emociones y decepciones personales y familiares, la crueldad, las imposiciones religiosas, primero en Irán, después en Europa, donde a pesar de gozar de libertad, se sentía ajena, sin identidad. De estas vivencias y de la búsqueda constante de la pertenencia, surgió la necesidad de contar.
La versión cinematográfica de Persépolis
Marjane Satrapi ha destacado también como cineasta. Ha logrado trasladar con éxito su lenguaje visual al séptimo arte, consolidándose como una cineasta multidisciplinar. Debuta como directora (junto a Vincent Paronnaud) en 2007 con Persépolis. Nominada para el Óscar a la Mejor Película de Animación 2008, la película es una fiel adaptación de su novela autobiográfica. Utiliza una animación en blanco y negro que mantiene la estética del cómic y un estilo de animación 2D que imita los trazos sencillos del mismo. Las sombras y siluetas no sólo son una elección artística, sino narrativa; ayudan a universalizar la historia y acentúan la oscuridad de los momentos de guerra y represión. El doblaje espectacular, con Catherine Deneuve y Chiara Mastroianni a la cabeza, logra trasladar a la gran pantalla la esencia emocional y política de la novela original.
Actualmente, tanto los libros como la versión cinematográfica de Persépolis están prohibidos en Irán. Y ella, la única dibujante persa de cómics, no tiene intención de volver a su país natal. Teme las represalias y que no la dejen volver a salir de allí. Desde luego, este momento, con el baño de sangre que está sufriendo el pueblo iraní, es el menos indicado.
Respuesta al movimiento de protesta en Irán tras la muerte de Mahsa Amini
Tras varios años alejada del cómic, Marjane Satrapi regresó para coordinar el libro colectivo Mujer, Vida, Libertad junto con el politólogo Farid Vahid, el historiador Abbas Milani —ambos iraníes— y el reportero francés Jean-Pierre Perrin. También participaron Paco Roca y Patricia Bolaños. La nueva novela gráfica —publicada a finales de 2023 y con gran impacto en los meses siguientes— narra el levantamiento y las protestas desencadenadas tras el asesinato de Mahsa Amini en septiembre de 2022. Denuncia la represión y la falta de derechos humanos que sufre la sociedad iraní, especialmente las mujeres. Mujer, Vida, Libertad (Zan, Zendegi, Azadi) es un grito de guerra traducido al persa a partir del cántico revolucionario kurdo, Jin, Jiyan, Azadî. Se ha convertido en el emblema del levantamiento nacional previo a la revolución masiva de este 2026.
La obra reúne un importante repertorio de voces y estilos agrupados en tres partes: Los hechos; Un poco de historia; Un régimen de hierro, un pueblo que resiste. Describen los acontecimientos históricos recientes, la represión del régimen y un análisis profundo de la resistencia social y política del pueblo iraní. Se adentra en la historia de Irán a través de sus mujeres. No es, como Persépolis, un relato autobiográfico y emocional. Funciona como una crónica inmediata de sucesos actuales y un documento contra el olvido. Analiza la protesta iraní desde el punto de vista de los diferentes autores e incluye perspectivas especializadas sobre política, sociedad y derechos humanos. Transmite la visión colectiva de un movimiento estructural contra el sistema teocrático, la culminación de décadas de tensiones sociales, económicas y culturales acumuladas bajo un sistema político autoritario.
La trayectoria de Satrapi demuestra que el arte no sólo representa la historia, la interviene. Entre la autobiografía y la crónica colectiva, su obra se convierte en espacio de memoria frente a la censura y en herramienta simbólica de resistencia.
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Reservoir Books publicará el próximo mes de mayo una edición especial en conmemoración del 25 aniversario de la obra.
