Vértigo

Tras subir varios pisos de sosiego, Isabel se queda sin aliento. La calma atenaza su garganta, aprieta más y más. Azulada la piel, entrecortada la respiración, no consigue desasirse de esa tozuda serenidad. Casi a punto de perder la vida, al fin siente el roce del...

—El pueblo llano, cuando reza, pide lluvia, hijos sanos y un verano que no acabe jamás —replicó Ser Jorah—. A ellos no les importa que los grandes señores jueguen a su juego de tronos, mientras los dejen en paz. —Se encogió de hombros—. Pero nunca los dejan en paz.

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Micro-diálogo

_ Hoy vamos a jugar a que me he ido; yo ya no estoy y tú no existes. _ ¿Te parece divertido? _ Divertido,… no se. _ Ya, pero duele…
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