por Ana M. Serrano | 30, 01, 2020 | Artículos
El día 6 de abril de 1652 amanecía en Ginebra gris como una premonición, sucio y desafinado, como condenado a la extinción incluso antes de manifestarse. Aquel martes de primavera, a punto de comenzar el espectáculo, la muchedumbre se hacinaba frente a una hoguera...