por Ana M. Serrano | 16, 01, 2018 | Cosas mías
Aprendí a leer a los cinco años. Mi madre asegura que a los cuatro le leía cuentos a mi hermano pequeño. Lo sentaba en una silla frente a mí, tomaba un libro y lo obligaba a escucharme. Seguro que él hubiera preferido jugar a los albañiles o los vaqueros, con su casco...