La librería de las letras olvidadas. II.

  […] le esperaba una Úrsula mucho menos temblorosa de lo que había supuesto. —     ¿Sigue ahí? —     ¿El tipo la gabardina? —contestó mientras encendía un cigarrillo con la única esperanza de aplazar el momento de explicarle a la chica el trajín furtivo...

La librería de las letras olvidadas. I.

—     ¿Don Pelayo? ¡Don Pelayo, soy yo! ¡Tiene que venir, por favor! ¡Ha de darse prisa! Si el timbre del teléfono desbarató el desayuno de Pelayo, la voz ahogada de mujer al otro lado del hilo le inquietó aún más. —     Úrsula, ¿es usted? ¿Qué le ocurre? Serénese,...
Plataforma de Gestión del Consentimiento de Real Cookie Banner