Quién es Leila Slimani

Escritora de padre marroquí y madre franco-argelina, Leila Slimani nació en Rabat (Marruecos) en 1981. Tras completar sus estudios en el liceo francés de la capital, se trasladó a París continuar su formación. Estudió en el Instituto de Estudios Políticos (Sciences Po) y luego en la escuela de negocios ESCP Europe, especializándose en medios de comunicación.

Después de ejercer durante varios años como periodista en L’Express y Jeune Afrique, decide dedicarse por completo a la literatura. Esta experiencia le aportó una visión incisiva y directa sobre los asuntos sociales y políticos, que ha trasladado de manera excelente en su narrativa. Ella, que pertenece a esa clase de escritores capaces de construir mundos con pulso firme y un instinto penetrante, afilado como una catana para detectar las grietas de una época, no teme adentrarse en terrenos incómodos: violencia doméstica, discriminación, sexualidad, memoria familiar, identidad cultural.

En la actualidad es la representante francesa en el Consejo de la Francofonía, colaboradora habitual del diario Le Monde y comprometida en temas de derechos humanos.

A través de su trilogía Guerra, guerra, guerra El país de los otros, Miradnos bailar y Me llevaré el fuego— consigue transformar la historia reciente de Marruecos en una narración íntima donde cada emoción, cada gesto cotidiano, cada silencio familiar cargan siglos de tensiones.

Antes de componer esta bella saga familiar, Slimani ya se había ganado una reputación como autora contundente, que aborda los problemas de la sociedad actual sin florituras ni eufemismos. Con su primera novela, En el jardín del ogro (2014), recibe el reconocimiento unánime de la crítica. Canción dulce consolida su carrera literaria al obtener el Premio Goncourt 2016. En 2017 se edita su polémico ensayo Sexo y mentiras: la vida sexual en Marruecos, una reflexión sobre los tabúes culturales y sexuales en su país de origen.

Su sensibilidad respecto a las repercusiones del poder en la vida privada procede sin duda de su formación académica y su experiencia como periodista. Pero lo que de verdad se proyecta en sus novelas es su origen. Medio francesa, medio marroquí, crece entre idiomas, religiones y jerarquías sociales que chocan sin descanso. Ese vaivén cultural no sólo alimenta su mirada, conforma la estructura profunda de su obra. En lugar de tratar la identidad como un espacio cerrado, la muestra como un terreno pantanoso donde las personas aprenden a convivir con contradicciones que no siempre se resuelven: los prejuicios de clase, el racismo, el sometimiento, las trampas del dinero y del amor.

Guerra, guerra, guerra

El país de los otros

La trilogía, publicada en España por Cabaret Voltaire, comienza en 1944. Mathilde, una joven alsaciana de carácter resuelto y esquemas muy claros respecto a su libertad, se enamora de Amín Belhach, combatiente marroquí enrolado en el ejército francés. Tras contraer matrimonio en Alsacia, los recién casados se trasladan a Meknès (Marruecos) donde a visión romántica que Mathilde tenía del país choca de inmediato con la dura realidad. Sus ilusiones se desmoronan ante el aislamiento y la soledad, la aridez de la tierra y los escasos recursos. Las normas sociales, las costumbres locales y la división racial y colonial del Marruecos bajo dominio francés intensifican su desconcierto.

Mathilde se siente atrapada entre dos mundos. Slimani filtra la tensión sociopolítica en la vida diaria a través de escenas cotidianas (una comida familiar, un gesto, encuentros con los vecinos), sin necesidad de discursos. La pareja avanza a trompicones, mientras sus hijos —Aicha y Selim— crecen en un entorno marcado por la tensión entre dos culturas y la explosión del nacionalismo marroquí. Las tensiones políticas, la vigilancia, la violencia y los enfrentamientos directos forman parte del paisaje cotidiano.

Miradnos bailar

En el segundo libro, Miradnos bailar, el país se ha independizado de Francia. Son los años sesenta. La familia Belhach ha ascendido socialmente y ocupa un lugar destacado en la nueva burguesía. La casa con piscina, las fiestas y las comodidades recién adquiridas crean una ilusión de estabilidad. Pero Slimani enseguida muestra lo que late debajo: una sociedad que intenta sacudirse el pasado colonial mientras reproduce otras formas de exclusión. En el centro de la historia aparecen Aicha y Selim. Ambos lidian por encajar en un ideal moderno que no termina de cuajar. Ella, brillante y estrica, afronta el futuro a base esfuerzo, estudio y disciplina férrea. Selim, más frágil e inmaduro, se mueve entre la rebeldía juvenil y la búsqueda de su identidad. A veces impulsivo, otros perdido, navega en un desorden que lo arrastra hacia la deriva.

Me llevaré el fuego

Retoma la saga en un tiempo más reciente, con una generación que ha nacido en un Marruecos muy distinto del que conocieron Mathilde y Amín. La novela sitúa a la nueva generación —Mia e Inès, las hijas de Aicha— en un país aparentemente libre, que arrastra las cicatrices del pasado y se enfrenta a la globalización. Los miembros de la familia Belhach, ya en el siglo XXI, viven esparcidos entre Marruecos y Francia, debatiéndose entre la tradición familiar, las expectativas modernas y la inevitable herencia de un linaje complejo. Las jóvenes protagonistas, al igual que lo hicieros su abuela y su madre, buscan ser libres. Se mueven entre el exilio y la soledad. Luchan por encontrar su espacio, enfrentándose una vez más a los prejuicios, a los cambios sociales, incluso al racismo.

La saga en conjuntoescudriña la transición de un Marruecos colonial a un país independiente sin convertir la narración en un tratado histórico. Al contrario. La autora está mucho más interesada en describir cómo se viven los cambios desde la cocina, desde el dormitorio, desde la tierra que se ara o la piscina donde se celebra. No pretende crear héroes, sino mostrar personas atrapadas entre deseos, obligaciones, miedos y oportunidades.

Figura clave: Malika Embarek López, la voz en español

Malika Embarek López, licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Mohamed V de Rabat, está especializada en la traducción de autores magrebíes. En 2015 obtuvo el Premio Internacional de Traducción Gerardo de Cremona y, en 2017, el Premio Nacional a la Obra de un Traductor.

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