“Me comprometo a no sentir otro dolor si dejo de sentir el que ahora me mata”. Silvina Ocampo.
Deja de buscar respuestas, mami. En ese plano que habitas no las vas a encontrar. Atraviésalo, no interpretes señales. Sólo avanza en tu interior. Entierra el dolor. No funciona, te anula, te bloquea. Lo de aquí (allí) no te sirve.
Tu plano es un lugar que abandonaste hace mucho y que tienes que recuperar. Reconquista el espacio de tu vida que aparcaste para vivir alrededor de mi ausencia. Relativiza toda esta mierda terrenal. Tú no estás ahí (allí). Lo estás, pero no para lo que has creído hasta ahora.
Y no, no te puedo ayudar. No me busques. Encuéntrate tú. Ignora las profecías, a los agoreros, a los adivinos de salón. Deja que los que caminan contigo te acompañen. Lo hacen porque te quieren, aunque tú sientas, a veces, que te desvían. Sí, porque sé lo que piensas. ¡Lo hablamos tantas veces sentados en el sofá!
Vas a seguir aquí (allí) sin mí. Olvídate de que vamos a encontrarnos de nuevo. No me vas a ver por mucho que lo intentes porque no puedo estar a tu lado. Ese no es el objetivo. Bueno, sí, pero no como pretendes. Iba a decirte que me he ido para que encuentres el camino. No es verdad. Depende de ti. No puedo explicarte más. Confío en ti. Camina. No pierdas el rumbo, aunque no sepas dónde está el norte. Sólo lo vas a entender cuando te deshagas de esa carga que insistes en llevar a la espalda. Tú sí puedes soltarla.
Ocupa mi cuarto. Ya lo hiciste cuando estudiaba en Australia. Siéntate en mi silla, entre mis fotos y algunos de mis juguetes de niño. Entre los recuerdos que antes estaban clavados en un corcho y ahora contigo. Lleva tus trastos de escribir, revuélvelos con los míos. Vuelve a mirar desde mi ventana ese otoño que no pincha, que te calma y te envuelve entre sus curvas. Y fuma (sé que vas a hacerlo) cuando te apetezca. Mami, vive. Despierta. Y deja de ser boba.
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Imagen: Fin d’après midi, 2025. Óleo sobre lienzo. James MacKeown
