Desierto.

A finales de diciembre, la frontera del Sáhara tunecino es un hervidero de exotismo y color. Caravanas de nómadas a lomos de dromedarios y burros acampan al borde de las dunas que acotan la ciudad. También los turistas se afanan en participar de la fiesta, contagiados...

Invierno.

Cada año, a partir de abril o mayo, se me olvida el invierno. El sabor a desaliento y gorro de lana, el mito azul (y deshonesto) del cielo de Madrid, la eternidad de árboles pelados, la insensatez de esos pobres almendros desafiando a febrero en blanco y rosa… Cada...

Los días rojos.

Hay días desordenados, furiosos. Sucios, sombríos o apagados; grises, tal vez negros. Días perversos en los que nada sucede. O sucede demasiado y entonces te consume la urgencia. Largos días que huelen a bibliotecas vacías y a flores fantasma. Que saben a galletitas...

Amanecer.

Callejones de suburbio. Rejas oxidadas en las ventanas, algún que otro cristal roto, muros desconchados, telefonillos quemados, cabinas reventadas, broncas y jeringuillas. Pobreza, paro, exclusión social, drogas, delincuencia… El colegio era como el resto del barrio....

Sospecha – II.

Aunque se esforzaba por adivinar cómo había llegado hasta allí, solo veía una luz irreal, la nieve amontonada a ambos lados de la acera, la indiferencia del policía y ella dejándose llevar; como si al atravesar la puerta de la comisaría algo sobrenatural la hubiera...

Intrusos.

Los límites de mi lenguaje son los límites de mi propio mundo Ludwig Wittgenstein La primera vez que los vi un grito de terror se ahogó en mi garganta. Fue la noche del 16 de septiembre. Desde entonces no he vuelto a dormir con la puerta entreabierta. Había comenzado...
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