Sin mirar atrás. Cómo ocurrió todo.

Que te cuente cómo ocurrió… Me pones en un serio aprieto, te advierto, porque para ello voy a tener que hablar de mí y eso me incomoda muchísimo. Me aburre, diría yo. Me intimida también. Más aun cuando todas las posibilidades apuntan a un inesperado viaje interior...

Sin mirar atrás.

Dejó a su novio el día de San Valentín. Así, sin más. Decidida. Seca. Implacable. Casi despiadada. Podría haberlo hecho de cualquier otro modo. Incluso cualquier otro día… Pero esa mañana, al mirar a Santiago, lo adivinó exiguo, pusilánime, desapacible. Y tuvo...

Lo nuestro fue un flechazo.

Un flechazo de los de verdad, de esos que son como tienen que ser, de los que ocurren cuando menos te lo esperas. Porque para enamorarse en condiciones es requisito indispensable no pensar en ello, porque los flechazos de película no se buscan, te encuentran. Vamos a...

La calle del Espejo II.

[…] Espejos de su infancia, olor a trementina y aceites, a húmedos óleos, a libros antiguos y a barandillas floreadas… Contempla el final de ese maravilloso atardecer madrileño con la sonrisa aun dibujada en su boca mientras se deja atrapar de nuevo por el fluir...

La calle del Espejo.

Pensando en poesía y en estirar las piernas, Natasha se asoma al pequeño balcón y se apoya en la baranda de forja para contemplar el maravilloso atardecer del verano en Madrid. Un mar de tejados rojizos y negros se dibujan sobre un cielo que poco a poco se difumina,...

Cuatro siestas. III-Invierno.

Las calles blancas y frías  imponen la ley del silencio, un silencio que sólo el silbido de un viento gélido se atreve a romper. El mismo que golpea las contraventanas aún abiertas para permitir que la habitación se ilumine con los últimos suspiros de esa pálida luz...
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