La bestuzhevka

Mariya Tumanova apretó el paso. El frío atardecer se había adueñado de la calle. Los árboles desnudos, envueltos en la penumbra, proyectaban siluetas extrañas a su alrededor. La primera nevada de noviembre aún no había cuajado en San Petersburgo. Sólo quedaba sobre el...
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